“Debemos Formar Personas Que Sean Lideres En Cualquier Campo De La Ciencia Social O Dura”

claudioEl Dr. Claudio D. Borsarelli es profesor titular (categoría I) e investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Química del NOA (Inquinoa). Actualmente dirige trabajos que se llevan a cabo en el Laboratorio De Cinética y Fotoquímica (Lacifo) de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias de la Universidad Nacional de Santiago del Estero ubicados en la sede de El Zanjón.

La Universidad Nacional de Río Cuarto, en Córdoba, fue el recinto donde recibió formación académica hasta obtener sus títulos de licenciado y doctor en Ciencias Químicas. Su camino profesional lo llevó a realizar un posdoctoral en la Fundación Max‐Planck, Alemania. MPI‐Strahlenchemie, Mülheim an der Ruhr.

Posee una extensa experiencia en el campo científico. Es autor de 51 publicaciones en revistas internacionales con referato, dos capítulos de libro, y de más de 100 presentaciones a reuniones científicas nacionales e internacionales, respectivamente.

Recibió en el 2002 el premio Cilento Award, otorgado por la Inter‐American Photochemical Society (IAPS). Además, se desempeñó, y aún hoy continúa siendo director y jurado de numerosas tesis doctorales.

 

-¿Su formación académica fue en Río Cuarto, Córdoba ¿Cuándo decide desempeñarse profesionalmente en Santiago del Estero?

Hice un posdoctorado en el Instituto Max Plank de Química de la Radiación durante 3 años en Alemania, y cuando volví a la Argentina lo hice como investigador del Conicet. En ese regreso evalué distintos lugares para trabajar. Santiago en ese momento era el lugar con mayores desafíos y riesgos porque era una región sin ningún tipo de desarrollo en esta área. Eso me pareció un desafío, pero también significó devolverle a la educación pública, lo que la educación pública me había brindado a mí.

 

-Desde aquellos años hasta la fecha ¿cuánto avanzó Santiago en el campo investigativo, principalmente en su disciplina?

Actualmente podemos decir que somos un laboratorio de referencia, viene mucha gente a trabajar de otros recintos nacionales e internacionales, por ejemplo, en el 2008- 2009 vinieron colegas chilenos con quienes hicimos varios trabajos sobre la acción de la luz sobre la oxidación de proteínas. Ahora estamos abocados en el estudio de cómo las proteínas reaccionan entre sí por acción de la luz.

 

-¿Continúa la vinculación con el Instituto Max Plank?

Sí, tenemos cooperación constante con grupos de Alemania, también de Brasil, Chile y con mucho otros nacionales. Nosotros realizamos investigación básica con cierta orientación fotobiológica y algunas líneas de investigación aplicada.

Por supuesto, actualmente la ciencia moderna requiere del uso de diversas técnicas y metodologías que no pueden ser utilizadas en un sólo lugar por el tipo de infraestructura, por ello se necesita mayor cooperación con distintos centros.

 

-Se desempeñó como director de numerosas tesis doctorales ¿Qué reflexión realiza de las nuevas generaciones de investigadores?

 

Santiago del Estero tiene un déficit de científicos formados. En el país hay una distribución muy centralizada del desarrollo científico. Cuando uno observa el mapa de productividad y de inversión en ciencia y tecnología básicamente está todo concentrado en Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Rosario, algo de Cuyo y poco de Tucumán. El resto de la Argentina está en condiciones poco favorable.

Indudablemente, esto es consecuencia de la masa crítica de científicos de buen nivel, es decir, que aparte de su actividad docente en la universidad, desarrollan programas de investigación y transferencia, publican sus trabajos, y son conocidos en su ambiente. En Santiago hace falta más cantidad y calidad de científicos.

 

-A su criterio, ¿Cómo se revierte esta situación?

Hay dos mecanismos: formar gente joven con arraigo en Santiago del Estero para que despeguen a mediano y largo plazo como científicos,  y la otra es reclutar a personas ya formadas de otras latitudes, para que vengan a la provincia a desarrollar nuevas líneas de trabajo.

En ese sentido, nosotros hemos logrado repatriar hace un mes a una investigadora que estaba en Estados Unidos, la Dra. Abatedaga que ha regresado como investigadora del Conicet, con el Programa Raíces.


-¿Debe el científico dar respuesta a todas las problemáticas  sociales?

La ciencia es una sola. La discusión de la ciencia básica y la ciencia aplicada ya esta perimida. Si toda acción científica tuviera realmente una respuesta inmediata al nivel de mercado o social, todos los científicos seríamos héroes o millonarios.

En realidad, el proceso de la ciencia de laboratorio hasta la aplicación requiere un camino largo, complejo y con  muchos componentes.

Nosotros pensamos que actualmente tiene mucho más impacto a nivel local el hecho de formar buenos recursos humanos, gente que sepa resolver problemas para convertirlos en líderes en cualquier campo de la ciencia social o dura.

De tal forma,  estas personas podrán liderar cambios de relevancia local a nivel  tecnológico, científico, educativo, y aún político.

Es una falacia pensar que  los científicos tenemos que estar exclusivamente resolviendo problemas. Somos una parte en la resolución, podemos contribuir técnicamente.

 

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